El Grupo B de rallyes fue la época dorada de la locura en el automovilismo. Para poder competir con bestias de más de 500 CV sobre tierra, la FIA exigió a las marcas construir 200 unidades de homologación para la calle. El resultado fueron los coches de producción más radicales, peligrosos y fascinantes jamás construidos.
Soluciones mecánicas extremas
Hablamos del Audi Sport Quattro, el Peugeot 205 T16, el Lancia Delta S4 o el Ford RS200. Desde el punto de vista del taller, estos coches son un rompecabezas. Chasis tubulares combinados con kevlar, motores en posición central central-trasera y sistemas de tracción total con diferenciales viscosos que eran tecnología espacial en los años 80.
Mantenimiento de unicornios
Hoy en día, ver una de estas 200 unidades requiere herramientas muy específicas. Un simple cambio de correas puede implicar bajar el motor entero. Son máquinas diseñadas sin pensar en el coste de mantenimiento ni en la ergonomía del mecánico, nacieron pura y exclusivamente para ir al límite.